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Rima LIV

Gustavo Adolfo Bécquer ›

Cuando volvemos las fugaces horas

Del pasado á evocar,

Temblando brilla en sus pestañas negras

Una lágrima pronta á resbalar.

Y al fin resbala, y cae como gota

De rocío, al pensar

Que, cual hoy por ayer, por hoy mañana,

Volveremos los dos á suspirar.

Sobre el poema

Ocho versos sobre una lágrima. Cuando los dos se ponen a recordar las horas del pasado, a ella le brilla temblando una lágrima en las pestañas negras, a punto de caer.

El corazón de este poema está en el verso 5. Al llorar se da cuenta que están hoy y estarán en el futuro en una repetición constante de la añoranza y el suspiro, atrapados en la monotonía de un dolor sin fin por un amor perdido.

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«Cual hoy por ayer, por hoy mañana» es la frase que resume todo el poema y está escrita para que cueste. Desatada dice: como hoy suspiramos por el ayer, mañana suspiraremos por el hoy. Bécquer la comprime a propósito, porque el efecto de espejo depende de que las palabras se repitan cruzadas.

«Evocar» es traer a la memoria, hacer aparecer.

Es de las rimas menos citadas del tramo del desengaño del libro de Bécquer. No hay reproche ni ruptura: hay dos personas recordando, y una tristeza que no tiene culpable.

Son ocho versos que se turnan, uno largo y uno corto, con rima de oído solo en los pares, aguda y siempre la misma, en «á»: evocar, resbalar, pensar, suspirar. Que las cuatro palabras que riman sean verbos en infinitivo, todos de acción inacabada, es lo que hace que el poema no termine de cerrarse: dice que esto va a seguir pasando.

El siguiente

Rima I

Pudiera, al oirlo, cantártelo á solas.

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