Rima LI
De lo poco de vida que me resta
Diera con gusto los mejores años,
Por saber lo que á otros
De mí has hablado.
Y esta vida mortal... y de la eterna
Lo que me toque, si me toca algo,
Por saber lo que á solas
De mí has pensado.
Más sobre el poema
Dos ofertas, cada vez más caras. De lo poco de vida que le queda daría con gusto los mejores años solo por saber qué ha dicho ella de él a otras personas. Y esta vida entera, y además la parte que le toque de la eterna —si es que le toca alguna—, por saber qué ha pensado de él a solas.
La escala sube dos veces y hay que notar dónde. Primero paga con años, después con la vida y con la salvación; primero por lo que ella dijo en público, después por lo que pensó sin decírselo a nadie. Lo segundo le importa infinitamente más, y el poema lo demuestra con el precio y no con adjetivos.
El paréntesis «si me toca algo» es lo más incómodo del poema, dicho de pasada. Está admitiendo que quizá no le toque nada de la vida eterna, es decir, que quizá se condene; y aun así la ofrece. Una sola frase entre comas y ahí está la desesperación entera.
Es de las rimas menos citadas de Bécquer, y su interés está en lo pequeño de lo que pide: no pide volver con ella ni que lo quiera, pide un dato. No hay destinataria identificada.
Son dos estrofas de cuatro versos, con los dos últimos de cada una mucho más cortos que los dos primeros. La rima de oído está en los pares y no cambia, en «a-o»: años, hablado, algo, pensado. Que las dos estrofas terminen en participios casi idénticos —«hablado» y «pensado»— es lo que hace que la segunda se lea como una corrección de la primera.