Poetario

A Carmela

Adelardo López de Ayala

¡Vengan hijos de ti, cuya ternura

se hará apacible del vivir la senda,

si luce en cada uno alguna prenda

de tantas como adornan tu hermosura!

Imiten los varones la bravura

con que al potro andaluz sueltas la rienda;

y enamore en las hembras y suspenda

tu dulce trato, tu virtud segura.

Mire el mundo sin fin reproducidas

tu faz hermosa, tus contornos bellos,

alma sencilla y corazón valiente:

y en tus nietos tus gracias esparcidas,

la edad futura te amará por ellos,

como por ti te adora la presente.

Más sobre el poema

Es un poema de amor cuyo asunto son los hijos que ella podría tener. El poema desea que nazcan, que los varones hereden la valentía con la que ella monta a caballo y que las mujeres hereden su trato y su carácter, y termina diciendo que el mundo la seguirá queriendo a través de sus nietos como la quiere ahora.

Eso lo vuelve raro y hay que decirlo de entrada, porque el lector llega esperando otra cosa. No hay deseo físico, no hay declaración y no hay petición: lo que hay es un hombre proyectando a una mujer hacia adelante en el tiempo para rendir culto a su ser actual, convirtiendo su maternidad en una promesa de eternidad. Ni siquiera queda claro si los hijos serían suyos; el poema no lo dice en ningún momento.

El detalle que salva el poema de ser una fórmula es el del caballo. Entre las prendas que espera ver heredadas está «la bravura / con que al potro andaluz sueltas la rienda», es decir, que ella monta potros sin domar y les afloja las riendas en vez de sujetarlos. Es lo único concreto que el poema dice de ella y basta para que se vea.

Dos palabras. «Suspenda», en «enamore en las hembras y suspenda / tu dulce trato», no significa interrumpir: suspender era causar admiración, dejar a alguien absorto. Y «prenda» es una cualidad, una virtud, no una pieza de ropa: «alguna prenda de tantas como adornan tu hermosura» son las cualidades de ella.

El último verso es el que cierra la operación: «la edad futura te amará por ellos, / como por ti te adora la presente». Es un cumplido construido como una cuenta a plazos, y la palabra «adora», que aparece hasta el final, es la única declaración directa que el poema se permite.

Es un soneto y sigue la división habitual: los ocho primeros versos desean los hijos, los seis últimos extienden el deseo a los nietos y al futuro. Quién era Carmela no se sabe; López de Ayala escribió varios sonetos con nombre de mujer en el título y no dejó constancia de a quién correspondían.

A Carmela · Adelardo López de Ayala · Poetario